Esto está cambiando

Andreas Kloden ha indicado en su Twitter que ha sido la salida de etapa más dura de los ocho Tours que ha corrido. George Hincapie, que tiene más experiencia y lleva quince, ha hecho el mismo comentario. Cierto que con sólo esos datos ninguna hipótesis se puede convertir en teoría, pero hay otros que corroboran que algo está cambiando en el ciclismo. Para bien, añadiría yo.

En las dos últimas décadas, durante la hegemonía de Miguel Indurain y Lance Armstrong en el Tour y de los italianos, sobre todo, en el Giro y otras muchas carreras, las carreras eran más bien aburridas o, al menos, de una monotonía excesiva. El líder que pese a que en algunos casos no contaban con hombres muy importantes, estos siempre rendían al nivel exigido. Hubo casos en los que auténticos rodadores se convertían en escaladores, y además, ninguno de ellos desfallecía. No digamos el líder, que si hacía falta iba a más. Pero, ni más ni menos que sus adversarios. El guión estaba escrito de antemano. Sin otro remedio, todos obedecían al líder.

De cierto tiempo en adelante esto está cambiando, pero está costando ser reconocido por la gente del ciclismo que siguen anclados en el pasado. La etapa de ayer fue un ejemplo muy claro. ¿Cuando se ha visto que tres-cuatro hombres que estaban entre los top-12 de la general arranquen en el primer puerto? Hacía tiempo que no. Ese comportamiento es del pasado, cuando los equipos no tenían tanto poder y los líderes debían luchar más entre ellos mismos, cara a cara. Tampoco estamos acostumbrados a que en las etapas que no finalicen en puerto haya una lucha verdadera entre los mejores, pero también eso está cambiando. La Maddeleine fue un ejemplo.

Este ciclismo tiene una naturaleza más pura, es más vistoso, más atractivo, con más incertidumbre. Es más ciclismo.

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