Probabilidades

La semana pasada Hans-Michael Holczer, antiguo manager del Gerolsteiner, realizó unas declaraciones afirmando que presume que hubo grandes probabilidades de que su corredor Levi Leipheimer manipuló su sangre en el Tour del 2005, declaraciones que vienen recogidas en su libro de memorias “Garantiert Positiv”. En su día, y pese a no conocerle personalmente, tuve un gran respeto por el señor Holczer, quien creo que hizo todo lo posible para erradicar el doping dentro de su equipo. Pero con estas declaraciones, ha perdido todo mi respeto y no merece más que el desprecio por haber realizado unas declaraciones tan graves basándose sólo en probabilidades por grandes que estás sean. Además, reconoce que omitió esa información y no tomó las medidas oportunas por miedo a la bancarrota de su empresa que gestionaba el equipo Gerolsteiner, dado que poco antes Danilo Hondo había dado positivo y presumía que otro escándalo haría retirar el patrocinio de la empresa Gerolsteiner. Parece que el argumentar ese miedo justifica su actitud.

¿Acaso piensa el señor Holczer que todos aquellos que infringen la ley lo hacen por gusto? Si lo cree su ingenuidad debería ser reconocida en el Guinness. Todos aquellos que se dopan tienen algún motivo y puede ser tan justificable o injustificable como el argumentado por el señor Holczer. Algunos lo harán para intentar mantenerse en el equipo cobrando un sueldo que les permita pagar poco más que la hipoteca. Otros para intentar cantidades astronómicas. Otros por el reconocimiento social que garantiza el éxito. Otros por la presión de sus equipos. Otros por intentar mantener el estatus que ha logrado. Muchas pueden ser las razones, pero ninguna esta justificada. Las reglas están para cumplirlas, y si te pillan pues hay que afrontar el castigo que corresponde. No hay más.

Lo que me parece mezquino del señor Holczer es haber hecho esas declaraciones una vez retirado del ciclismo y cuando está impartiendo clases en su universidad. No dudo que un día luchó por un ciclismo nuevo y más limpio, seguro que no ahorró esfuerzos en ello, pero ha terminado siendo tan culpable como aquellos a los que critica por haber tenido información de lo que ocurría y no haber obrado en consecuencia por primar sus propios intereses.

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