Una vuelta de esprinters pero para escaladores

Si la Vuelta a España 2010 hubiera sabido los corredores que participarían en esta edición antes de haber decidido el recorrido, hubiera apostado por las etapas al esprint. Hubiera merecido la pena. El elenco de grandes esprinters que participarán en la ronda española es interminable. Comenzando desde Mark Cavendish, el rey indiscutible de la velocidad, hasta Angelo Furlan, aquel corredor que en 2002 ganó dos etapas en la Vuelta a España pero que a pesar de seguir consiguiendo victorias nada o poco se ha sabido de él en las vueltas grandes, la lista el largísima: Tyler Farrar, Alessandro Petacchi, Daniele Bennati, Oscar Freire, Matthew Gos, Julian Dean, Wouter Weyland, Theo Bos, Allan Davis, Robert Forster, Juan José Haedo, Koldo Fernández de Larrea, y Yauheni Hutarovich tienen curriculum para ser mencionados. Por tanto, la lucha de los últimas metros será infernal y atractiva.

Pero como siempre, los aficionados esperan con ansía al ganador final de la carrera. Aunque la participación es buena, no más de cinco corredores ofrecen garantías para tratarlos de auténticos favoritos: Denis Menchov, Vincenzo Nibali, Frank Schleck, Ezequiel Mosquera y Carlos Sastre.

¿Conseguirá el ruso Menchov lograr su tercera victoria e igualar el palmarés de Tony Rominger y Roberto Heras? ¿O quizás sea este el año de Vincenzo Nibali o Frank Schleck? ¿Y porque no se puede premiar la regularidad de Mosquera o Sastre? Todo hace indicar que este año la montaña será más decisiva que la contrarreloj. Con sólo 46 kilómetros en la lucha en solitario y, en cambio, seis finales en alto, los escaladores están de enhorabuena. Los aficionados, también, la lucha será de rival a rival, no en la crono. Eso beneficia más a Frank Schleck y Ezequiel Mosquera que a Menchov y Nibali, que aunque muy buenos escaladores no son determinantes en los puertos. Ellos hubieran preferido más kilómetros contra el crono.

Es cierto que el ruso y el italiano marcarán diferencias en la crono, pero tampoco serán decisivas, porque ninguno de ellos dos tiene el estatus de los grandes especialistas. Menchov, además, ya ha logrado gran parte de su objetivo con el tercer puesto del Tour de Francia y con un supercontrato firmado por el Geox no parece sobrado de motivación. Nibali, en cambio, se encuentra ante su gran oportunidad. El tercer puesto del Giro de Italia le ha dado el empujón que le hacía falta para convencerse de que puede ganar una vuelta grande. No tendrá muchas ocasiones como está. Tiene equipo, forma (ha ganado el Melinda y fue tercero en las lagunas del Neila), ambición y motivación. Solo lo tiene que demostrar. Pero no es fácil.

Frank Schleck le pude sacar partido al recorrido y a la caía del Tour de Francia, que le ha permitido llegar muy fresco al final de temporada. Y aunque no tenga tanto nombre, Ezequiel Mosquera es un hombre muy peligroso. Ha rozado el podium en las tres últimas ediciones y su segundo puesto en Burgos y la necesidad de un contrato para el año que viene lo convierten en un hombre a tener en cuenta.

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