Sorpresa

Las sorpresas son la mejor noticia que puede recibir el ciclismo. Siempre que sean positivas claro está. El hecho de romper los pronósticos es algo necesario para mantener la incertidumbre y la atención del público. Después de las cinco victorias de etapa en el Tour de Francia y la largísima lista de éxitos de Mark Cavendish, su nombre sonaba como casi el único favorito para imponerse hoy en Marbella. Como mucho, alguien podría citar a Farrar o Petacchi, dos de los pocos hombres que han podido batir al ciclista del HTC-Columbia.

Pero ni uno ni otro, el hombre que ha ganado hoy, para sorpresa de no pocos, ha sido Yauheni Hutarovich, un corredor bielorruso, nacido hace 26 años en Minsk, que desde el año 2008 corre en profesionales en el equipo francés La Francaise des Jeux. Hutarovich es esprinter, aunque, de momento, no tiene el curriculum suficiente para considerarlo como un gran esprinter. De hecho se acaba de estrenar en una vuelta grande. Hasta ahora sus victorias más importantes las había logrado en el Tour del Mediterraneo, cuatro en los dos últimos años (dos por año), y otros dos en la Vuelta a Burgos de 2008, siempre batiendo a corredores de un nivel similar al suyo, nunca a grandes esprinters.

Pero en la lucha de los últimos metros, cualquier error se paga caro. Por una parte es evidente que Cavendish no está con el mismo golpe de pedal que en el Tour de Francia. Hace bien poco, hace exactamente diez días, fue batido por Manuel Belletti y Danilo Hondo en la Copa Bernochi. Por otra parte, y creo que ha sido el factor determinante, hoy pegaba un aire de cara considerable en la última recta. El esprint ha sido largo y ni Cavendish ni el resto de los hombres que han luchado largo tiempo contra el aire han podido mantener la velocidad necesaria para ganar. Por contra, Hutarovich que se ha mantenido a rebufo porque su cadencia tampoco le daba para enfrentarse de tu a tu a los grandes, ha salido de su escondite aprovechando la ventaja de haber ido a rueda hasta el último instante.

Ha sido una maniobra inteligente que garantiza la ilusión necesaria a hombres que como Hutarovich, siempre sueñan con una victoria de ese tipo.

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