Se lo tiene que creer

Igor Antón, decían los que le conocían bien, tiene mucha clase. Es un portento físico. Igor Antón, tiene mucha clase, dirán todos aquellos que le vieron ganar ayer, o en el Calar Alto en la Vuelta a España de 2006, o la subida Urkiola, o las etapas en la Vuelta a Suiza y Romandía. Todas sus victorias han estado basadas en sus extraordinarias cualidades para la escalada. Buena noticia, viendo el recorrido de esta Vuelta a España, que con seis finales en alto el chico del Euskaltel puede llenar las alforjas de victorias importante e incluso llegar a pisar el podium.

Pero se lo tiene que creer. La falta de madurez es un problema, y ese es el suyo. Tiene que dejar en pesar en pedir autógrafos a los ciclistas más ilustres del pelotón, porque si confía en sus posibilidades dentro de muy poco él puede ser uno de ellos. Su equipo de debería de preocupara sólo por eso, el resto ya lo tiene. Tiene cualidades, ganas de llegar lejos, ambición y es muy profesional, si progresa en conocimientos a la hora de gestionar las situaciones más complicadas y gana en experiencia, tiene garantizado un lugar entre los mejores escaladores del pelotón en cualquier carrera. La Vuelta a España puede ser su confirmación.

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