Vergüenza ajena

No alcanzo a entender como algunas personas ostentan los cargos que ostentan. Desconozco el curriculum que acreditan para ello, pero a tenor de las declaracioes que realizan no parece que deba ser exquisito.

Pat McQuaid se ha descolgado diciendo que culpable o no Alberto Contador ha hecho mucho daño al ciclismo. Y se habrá quedado tan tranquilo, pero seguro que más de uno ha sentido vergüenza ajena.

En primer lugar si no es culpable, este caso jamás debía haber sido noticia. No creo que la responsabilidad total de la filtración de la noticia fuera de la UCI, pero todo el mundo debería ser más profesional para que estos casos no se dieran en la forma que se dan a conocer.

En segundo lugar, si no es culpable, a quien se le ha causado un daño irreparable es al corredor que como en todos los casos de doping, sus victorias pasadas ha quedado empañadas por esa irregularidad, y sus futuros triunfos serán juzgados con desconfianza. Y si fuera culpable, tampoco es de recibo que se tarde tanto tiempo en dictar sentencia.

Es evidente que cada caso de doping, aunque sea supuesto, supone un duro revés para la credibilidad del ciclismo, pero señor McQuaid existe una diferencia considerable entre culpable e inocente, y si no la sabe distinguir es mejor que deje su cargo.

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