No nos enteramos

Aunque no sea fácil, con tanta competición en todo el mundo parece que aunque sea por un instante nos hemos olvidado un poquito del dopaje. Me alegro de que quien ha estado en el ojo del huracán haya vuelto de la forma en la que lo ha hecho. Como decía el propio protagonista la vuelta de Alberto Contador en la Vuelta al Algarve ya es en sí todo un triunfo. Me alegro también de la victoria de Tony Martín, un corredor que no deja de progresar a pesar de haber fracasado el pasado Tour de Francia (aunque fue dos veces segundo en sendas cronos). Me alegro que por fin le haya salido una buena crono a Robert Gesink y se haya llevado el Tour de Oman. También por Gorka Izagirre (décimo en Haut Var) y Markel Irizar, segundo en la crono que ha abierto la Vuelta a Andalucía.

Hay muchos motivos para alegrarse y he leído con satisfacción una entrevista de Eusebio Unzue en la que asegura que el 98 por cien del pelotón va limpio. La verdad es que los datos así lo corroboran, ahora y antes. Todo eso es cierto y soy el primero en decir que así lo es y lo predico delante de todo aquel que me pregunta por ello, pero hay veces que tengo la sensación de estar haciendo el ridículo.

La gente del ciclismo sabe que se está haciendo un esfuerzo real y serio para limpiar el ciclismo. Sabe que los resultados están siendo satisfactorios, sabe que es el camino a seguir, pero no nos enteramos que para la gente de la calle nada ha cambiado.

Hoy me he encontrado con un viejo amigo, aficionado al ciclismo y me ha comentado que se ha acordado mucho de mi con el tema de Alberto Contador. Le he contestado que pese a todo el ciclismo está mucho mejor que en el pasado, que en mi época, que era la del 90. Ha asentido pero la última palabra ha sido suya: “pero como está el ciclismo”.

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