No todo es culpa del Pro Tour

La Bizkaiko Bira 2008 no se va a celebrar. Acaba de notificar su organización, el CD Euskalduna, que ante la falta de patrocinio no pueden llevar a cabo la edición de este año. La BBK, empresa colaboradora desde los inicios de la prueba, ha reducido la aportación económica que venía ofreciendo en un 75%, y ante esa situación y la falta de otro patrocinador que sufrague los gastos de organización se han visto obligados a tomar esa decisión.

Al ser una carrera amateur, me imagino que en esta ocasión nadie se atreverá a echar la culpa al Pro Tour, aunque, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, tampoco me extrañaría tal y como viene siendo habitual en los últimos tiempos. Cualquier organización que se haya visto en problemas, ha culpado al Pro Tour de todas las miserias del ciclismo, ocultando, eso sí, las suyas propias.

Creo, sinceramente, que las suspensiones de muchas carreras vienen dadas por una situación mucho más compleja que la aparición del Pro Tour (que tiene, desde mi punto de vista, cosas buenas y malas) o las dificultades de una determinada organización.

Es un dato objetivo que la imagen del ciclismo ha caído en picado debido a los casos de dopaje, y por tanto hay que reconocer los errores cometidos por todos los agentes que tienen cierta implicación en el embrollo del dopaje, incluida la prensa que no ha tenido escrúpulos en airear casos supuestos como si fueran auténticos hechos constatados con la consiguiente repercusión negativa que ha tenido en el público en general.

Por otra parte, en algunos países, debido a la repentina aparición de ídolos, se vivió una situación extraordinaria pero que sólo respondía a la euforia de un momento puntual. Los ejemplos más claros son Miguel Indurain y Jan Ullrich. La cobertura informativa que se ofrecía durante sus años más gloriosos nada tiene que ver con la que se ha ofrecido una vez que se retiraron de la primera escena mundial. Eso unido a la mala imagen de los últimos tiempos por la razón antes mencionada (doping) y la continua lucha de poder entre la UCI y ASO, ha provocado que por lo general las audiencias televisivas hayan caído en picado y por consiguiente muchas retrasmisiones televisivas se han retirado de la parrilla. Y así, muchas organizaciones han perdido su principal fuente de ingreso o un arma primordial para lograrlo.

Si añadimos que debido a los nuevos sistemas de preparación la mayoría de ciclistas compite durante menos días que hace 10, 20 o 30 años, y además tras la apertura de otros mercados interesantes hay más carreras a las que poder acudir (y en algunos casos en mejores condiciones económicas que en muchas tradicionales), ha propiciado la desaparición de las pruebas más débiles.

Por tanto, desde mi punto de vista, es evidente que no todos los males que aquejan al ciclismo en general y a algunas carreras en particular, se deben exclusivamente al Pro Tour.

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