Cunego se pierde

Damieno Cunego tenía una oportunidad única para volver a ganar una gran prueba por etapas. Desde aquel irrepetible año 2004 donde ganó además del Giro de Italia, cuatro etapas, más el Giro de Lombardia y otras pruebas de prestigio, no había vuelto a rendir a este nivel en una prueba tan larga. Si lo ha hecho en carreras de 4-5 días y mucho más en pruebas de un día (ha ganado tres veces el Giro de Lombardía y la Amstel Gold Race), pero no durante nueve jornadas.

Su exhibición camino de Grindelwald fue de tal calibre que recordó al mismo niño prodigio que dominó de cabo a rabo el Giro de Italia de 2004. Atacó de lejos, a unos 8 kilómetros para la cima del puerto y fue capaz de restar una desventaja de más de dos minutos a corredores como Andy Scheck, Jakob Fuglsang, Peter Sagan o Laurens Ten Dam. Con casi minuto y medio de ventaja sobre su rival más cercano y casi dos sobre los especialistas contra el crono, parecía que la alfombra roja estaba tendida camino del primer puesto. Nada parecía poder impedirlo.

Pero en el ciclismo actual es mucho más importante saber desenvolverse con soltura en solitario que ser un gran escalador. 30 kilómetros han sido suficientes para echar por tierra todo el trabajo de los ocho días anteriores. Sus datos contra el crono siempre han sido nefastos pero hoy ha rozado el ridículo, sobre todo porque tenía todas las ventajas posibles.

Atado por los nervios, nada más salir se le ha visto que no pedaleaba, que empujaba a los pedales. Con un desarrollo excesivo y una cadencia deficiente Cunego no avanzaba, estaba anclado en el miedo. Las referencias no indicaban nada bueno. Miedo, más miedo. Presión, más presión, algo que nunca ha sabido sobrellevar. El desastre se ha consumado en meta: había perdido la vuelta por 4 segundos en favor de Leipheimer que no ha hecho más que rodar a su nivel en una crono ganada por, como no, Fabián Cancellara.

Cunego ha perdido la carrera pero eso no es lo peor, se ha perdido, de nuevo a sí mismo, como le ocurrió tras haber ganado el Giro de Italia 2004. Le costará recuperarse.

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