Wotuer Weyland ya tiene su victoria

No quiero hacer leña del árbol caído, pero lo visto hoy en la tercera etapa del Tour de Francia confirma que las críticas vertidas contra el Saxo Bank en la primera etapa estaban justificadas. El equipo de Riis no ha cometido un sólo error en la etapa de hoy. En todo momento, incluso faltando más de 100 kilómetros, se les ha visto en cabeza del pelotón garantizando a Alberto Contador una posición privilegiada y protegiéndolo de las posibles caídas que se podrían producir por el nerviosismo que conllevan las etapas de la primera semana. Hoy no han tenido nada que envidiar a equipos netamente superiores a ellos. La lección, aunque no sin perjuicio, está aprendida.

Por lo demás destacaría un hecho que ha facilitado el estreno de Tyler Farrar en el Tour de Francia. Ya es uno de los pocos corredores que tiene victorias en las tres grandes. Pese a que todo el equipo ha realizado una labor excelente, subrayaría el último relevo de Thor Hushovd. Por una parte porque en el ciclismo de antaño jamás a ningún Campeón del Mundo, y menos siendo líder del Tour, se le ocurriría trabajar de lanzador para otro corredor. Se hubiera considerado una ofensa para su status. Pero al noruego no se le caen los anillos para trabajar de gregario, y lo ha hecho tan bien que ha supuesto la mitad de la victoria del estadounidense. No tanto porque lo haya dejado en la boca de la victoria, labor que ha correspondido una vez más a Julian Dean, sino porque tras la última curva Hushovd ha acelerado tan brutalmente que ha provocado un minicorte en cabeza del pelotón dejando sin rueda a Mark Cavendish, el principal rival de todos en los últimos metros. De ahí en adelante todo lo que ha tenido que hacer Farrar es liquidar las cuentas con el destino dedicándole la victoria a su íntimo amigo Wouter Weyland.

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