Gerrans se lleva la San Remo que merecía Cancellara

Hay corredores que son peores que lo que aparentan, o no son tan buenos como dicen ser sus amigos periodistas. Filippo Pozzato es un ejemplo. Si consideramos los titulares que encabeza en no pocas ocasiones en la prensa italiana, diríamos que estamos ante un corredor del nivel de Fabián Cancellara o Tom Boonen, cosa que no es cierta. Los palmarés no tienen color.

Y por otro lado, los hay que apenas tienen presencia en los medios de comunicación, pero son muy buenos corredores. Simon Gerrans, el ganador de la Milán-San Remo, es uno de ellos. Si preguntáramos a los aficionados por este modesto chico australiano de 31 años, pocos acertarían a decir que es uno de los pocos corredores del pelotón con victorias de etapa en la tres grandes vueltas. Seguramente a muchos les sonara más por haber mantenido un duelo cara a cara con Valverde en dos ocasiones este año. Una en el Down Under que ganó, y la otra en la París-Niza con final en el Lac de Vassiviere. En las dos salió derrotado, pero luchar con Valverde en esas circunstancias no está al alcance de cualquiera.

Quizás haya aprendido de esas dos derrotas, pero ayer se la jugó de forma magistral a Fabián Cancellara, el más fuerte del pelotón una vez más. Y ya van unas cuantas.

El guión de la San Remo está escrito y siempre es igual. O muy parecido. La primera parte lo escriben los modestos. La segunda los campeones. Ayer fue igual. Tardaron en salir los segundos, pero una vez que lo hicieron fueron hasta el final. Nibali, estaba previsto, atacó en el Poggio. Gerrans le siguió con facilidad. Al poco apareció Cancellara, antes de lo previsto. Fue una lotería para ambos. Fuerte y bondadoso como nadie guió al terceto sin reparar en los perjuicios. Pero fueron importantes. Gerrans se llevó la victoria que, sin duda, merecía él.

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