La injusticia sobre Lance Armstrong

Es probable que la USADA tenga razón y que definitivamente Lance Armstrong sea despojado de todas sus victorias, incluidos los siete Tour de Francia, como lo ha solicitado la Agencia contra del dopaje de los Estados Unidos. No seré yo quien ponga en entredicho lo que se supone ha sido una investigación concienzuda, llena de pruebas en su contra e incluso declaraciones de algunos de los testigos de las supuestas prácticas ilegales del corredor tejano. Pero pondré de manifiesto mis serias dudas sobre si es de recibo someter a un solo corredor, a uno solo, a semejante persecución.

Se supone que todos las personas somos iguales ante la justicia, pero esa premisa no se cumple en este caso. Ni en este ni en otros que se han dado en los últimos años en el ciclismo. Ya que la gran mayoría de las carreras ciclistas son internacionales, deberían estar exclusivamente bajo la tutela de un órgano internacional, en este caso la UCI. Es la única forma de garantizar que todos los participantes cuenten con los mismos derechos y obligaciones.
¿Es justo que Lance Armstrong sea juzgado de una forma por la USADA, y que Ullrich, Beloki, Kloden, Basso, Vinokourov, Rumsas y otros que siguieron al americano en las clasificaciones del Tour de Francia sean juzgados de otra diferente porque sus respectivas federaciones no tienen las mismas intenciones que la USADA? ¿Es lícito que no tengan las mismas obligaciones pese a competir en la misma carrera? Creo, sinceramente que no. No entro si Lance Armstrong incurrió en prácticas ilegales o no, eso compete para lo bueno y lo malo exclusivamente a la UCI. Si la UCI hubiera descubierto que es culpable merece la sanción correspondiente. Pero no lo hizo, por tanto, asunto zanjado. Punto.

Creo que pese a que la USADA pueda sancionar de por vida a Armstrong y le despojen de todos sus logros, eso no garantiza la transparencia de los resultados de hace tanto tiempo, simplemente porque no todos han sido sometidos a las mismas reglas de juego, algo imprescindible para garantizar la igualdad de cualquier competición.

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