Cambios menores

Tarde, pero la UCI acaba de comunicar los cambios que ha realizado en el baremo de puntos que rige su sistema World Tour. La base sigue siendo similar pero ha corregido los errores de bulto que todo el mundo reclamaba. En el camino se han cometido injusticias enormes que ya nadie puede subsanar. El sueldo, e incluso el puesto de trabajo de más de uno, ha estado directamente ligado a la cantidad de puntos que se poseía y en caso de escasez, éste bajaba en la misma proporción. También se han dado casos de despido por la misma razón.

Por el contrario, corredores con una valía deportiva relativa han sido claves para la adjudicación de licencias World Tour y han sacado un provecho económico exagerado. Ellos y sus managers. Los casos más conocidos fueron los de los iraníes Sohrabi y Zargari, y actualmente los fichajes efectuados por el Euskaltel, reconociendo abiertamente que fueron por los puntos que tenían.

Con los cambios realizados el chollo para ese tipo de corredores se verá muy limitado. Básicamente se realizarán tres cambios importantes. Por una parte, la cantidad de corredores que obtendrán puntos en las clasificaciones se reducirá de 15 a 10. En segundo lugar un corredor que cambie de equipo no podrá llevarse la totalidad de sus puntos al nuevo destino, sino que cederá el 20% al equipo que abandona. Y por último, los tres primeros corredores de los circuitos asiático, africano y americano computarán muy por debajo de lo establecido hasta ahora. Así, se emparejaran con el 41º puesto del circuito europeo, algo que está mucho más acorde al nivel deportivo de esos continentes.

Pero considero que estos cambios son menores para lo que necesita verdaderamente el ciclismo. Éste deporte requiere una revolución en sus bases sino no quiere morir. Como no haya un reparto más equitativo de lo que genera el ciclismo por sus derechos televisivos (todo se lo llevan los organizadores), muchos equipos se verán abocados a la desaparición como de hecho ya está ocurriendo. Me consta que dicho cambio ya se está produciendo en las entrañas del ciclismo y los más optimistas apuestan que no tardará en llegar. Si los organizadores han aceptado eso, es que la situación es muy mala, pues hasta ahora se han negado rotundamente.

Y por otra parte si se quiere que las televisiones paguen por el producto, habrá que ofrecer más espectáculo. Reducir la cantidad de kilómetros podría ser una solución. No estoy en contra de ofrecer etapas con grandes kilometrajes y dificultades que pongan al límite la resistencia de los corredores de vez en cuando o en las clásicas más importantes, pero diseñar largas etapas que no tienen otro destino que el sprint ahuyenta al aficionado más incondicional. La formula ideal es aquella que ofrece similares posibilidades a distintos tipos de corredores y si para ello hay que reducir el número de corredores por equipo (formula que se pondrá en práctica este año en algunas carreras), se toma también esa decisión. La última etapa de la Volta a Cataluña fue un buen ejemplo de lo que se podría ofrecer. La etapa sólo tuvo 122 kilómetros.

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