Directo al Tour de Francia

Si las estadísticas recientes no fallan, Chris Froome ganará el Tour de Francia. Lo hicieron los dos ciclistas anteriores que se llevaron el Tour de Romandía, carrera que ya ha enfilado desde el prólogo el corredor británico. Su exhibición en la corta cronoescalada a Bruson fue brutal. Hasta la llegada de Talansky, que otra vez tuvo que sucumbir ante un Sky (el año pasado fue Wiggins quién lo batió), todos los corredores parecían idénticos, mismos tiempos. El americano del Garmin-Sharp, le comió 9 segundos al tiempo de Porte, que ya no es el de principio de temporada. Y al poco rato, llegó, como un huracán que se llevó a todo un Dani Moreno por delante, Chris Froome, un corredor inédito. Seis segundos le metió el corredor de origen keniano.

Seguramente Froome será el corredor con peor estilo del pelotón pero el mejor dotado físicamente. Verle pedalear es un sufrimiento, cosa que no está del todo mal para ser conscientes de lo que se padece encima de la bicicleta. Es como si montar en esa herramienta fuera un acto obligado para él, no existe armonía entre ellos. Es un cúmulo de gestos y movimientos bruscos, una descoordinación total. Pero es extraordinariamente bueno, un superdotado. Apostaría a que sus valores fisiológicos están por encima de todos. Tiene que tener un consumo máximo de oxigeno exagerado, una resistencia infinita y unas capacidades aerobico-anaeróbicas ilimitadas, o casi. Está tan sobrado de esas cualidades que creo que le cuesta controlarlas. Me inclino por pensar que aquellos actos del Tour de Francia o del Criterium Internacional de este año, en donde yendo tirando de sus compañeros se quedaba sólo en cabeza, no son acciones premeditas para ridiculizar a nadie, sino un descontrol de su capacidad.

Creo que estando al cien por cien Froome es superior a todos en montaña y su enorme motor le permite estar a la altura de los mejores en las cronos. Por aerodinámica no, eso por supuesto. Si tuviera la posición de su compañero Wiggins, sería el indiscutible número uno. Pese a todo, aún tiene alguna asignatura pendiente en las grandes vueltas, y conviene tener en consideración circunstancias como la presión o el saber gestionar los momentos críticos, pero son características en los que el equipo también influye y se puede apoyar en él. Pero todo eso se verá en julio en Francia.

Ah, y doy por descontado que ganará de calle el Tour de Romandía. No tengo ninguna duda.

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