Cancellara reta al pelotón

Fabian Cancellara tiene la extraordinaria habilidad de convertir casi todas sus victorias en unas auténticas exhibiciones. En la Vuelta a Suiza ha recuperado una forma de ganar que estaba en peligro de extinción por las dificultades que representa; evitar el esprint cuando el pelotón rueda a mil por hora a por la pancarta de meta.

Aunque siempre ha sido un empresa prácticamente irrealizable, en la década de los ochenta grandes rodadores con una potencia descomunal, tales como Jelle Nijdam, Thierry Marie, Guido Bomtempi o Viatceslav Ekimov, se empeñaron en sacar los colores a un pelotón que luchaba lo indecible para mantener a raya a ese tipo de corredores. Y, normalmente, lo conseguía, pero hubo más de una ocasión en la que los citados ciclistas lograron su objetivo.

En la década de los noventa, las posibilidades de victoria se redujeron prácticamente a cero. No es que desaparecieran ese tipo de corredores, sino que por una parte la especialización hizo que la mayoría de esos corredores fueran fichados por grandes esprinters para que hicieran la labor de lanzadores, y por otra parte, el pelotón no conocía límite de velocidad. Como consecuencia cualquier intento era un auténtico despropósito.

Sin embargo, parece que, de nuevo, ese tipo de victorias se están convirtiendo en una seña de identidad del nuevo ciclismo. Especialistas en contrarreloj o persecución, se están lanzando con valentía a por un fin al alcance de muy pocos ciclistas. El ruso Mikhail Ignatiev dio el pistoletazo de salida en la tercera etapa del Tour del Mediterraneo del año pasado, e hizo lo propio en el Trofeo Laigueglia cinco días después. También Philipe Gilbert se burló de todo un pelotón en la primera etapa de la Challenge de Mallorca de este año. Pero, sin duda, las exhibiciones de Fabian Cancellara en el Tour de Francia del año pasado en Compiegne, o la Milán-San Remo de este año, y las dos etapas de la reciente Vuelta a Suiza tienen otra dimensión por el lugar y por los adversarios que ha tenido que superar. No hay ciclista más adecuado que el doble Campeón del Mundo contrarrejoj para ejecutar una acción que supone no sólo un desafío al pelotón sino al inmenso dolor provocado por el “ácido láctico”:http://www.biolaster.com/rendimiento_deportivo/utilidad_acido_lactico

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