Grave error de Nairo Quintana

Nairo Quintana acaba de anunciar su derrota en el Tour de Francia, que es lo mismo que disputar con anterioridad el Giro de Italia con el objetivo de ganarlo, algo que deja fritos a todos aquellos que lo hacen. La historia demuestra que es prácticamente imposible encadenar ambas victorias aunque aún hay gente que evoca las demostraciones de Miguel Indurain y Marco Patani, los dos últimos en lograr dicha hazaña.

 

El ser humano se cree todo menos la verdad y se empeña constantemente en desobedecer las evidencias más contundentes, algo que por otra parte no siempre es perjudicial pero que en la cuestión que nos acontece no ha aportado muchos beneficios a los competidores que se han atrevido a ningunear la realidad. Alberto Contador podría dar cuenta de ello, o Vincenzo Nibali por citar a los dos últimos que se tuvieron que rendir ante la evidencia.

 

Es cierto que hay hechos que indican lo contrario y en la larga historia del ciclismo hay doce dobletes. Lo hicieron campeones de la talla de Fausto Coppi en dos ocasiones (1949 y 1952), Jacques Anquetil en 1964, Eddy Merckx, cómo no!, en 1970, 1972 y en 1974, Bernard Hinault en 1982 y 1985, Stepehn Roche en aquel mágico 1987 donde también se llevó el Campeonato del Mundo, Miguel Indurain en 1992 y 1993 y Marco Pantani en 1998.No son datos a menospreciar pero la lista de los que no cumplieron con su propósito es infinitamente más larga. Además, menos en los dos últimos casos, se trata de épocas en la que la especialización no se había establecido y el planteamiento de la temporada era idéntico para todo el mundo. Prácticamente todos los corredores comenzaban con los mismos kilómetros de entrenamiento (muy pocos), y realizaban casi el mismo calendario, lo que permitía a los muy buenos ganar en muchos frentes.

 

Con la especialización, los objetivos y la forma de afrontarlos, cambiaron radicalmente. Algunos corredores comenzaron a centrarse exclusivamente en las clásicas de Abril, o los que vieron que era imposible que ganaran el Tour de Francia, iniciaron una metodología para rendir al ciento por ciento en el Giro de Italia o la Vuelta a España, y así podían superar a corredores mejores que ellos pero que en ese momento no se encontraban tan a punto de forma.

En el caso de Miguel Indurain hay que recordar que se trataba de un corredor con una diferencia abismal con respecto a sus contrincantes, a los cuales trituraba en las largas cronos de la época y ellos, en cambio, no eran capaces de domarlo en la alta montaña. Y en el caso de Marco Pantani, nos referimos a un ciclista con más margen sobre sus oponentes del que tiene actualmente el ciclista colombiano sin obviar que, como ha quedado acreditado, el uso de la EPO en aquella época facilitaba de forma extraordinaria la recuperación de los esfuerzos lo que permitía realizar las dos carreras con más garantías físicas que en la actualidad.

Nairo Quintana no cumple con ninguna de esas premisas. Hasta el momento nunca ha sido superior a Chris Froome en el Tour de Francia. Tampoco es ninguna apisonadora en la lucha individual y en la mayoría de sus exhibiciones en montaña lleva testigos alrededor. Si a todo ello añadimos el supremo esfuerzo que tendría que realizar en el Giro de Italia para intentar ganarlo, no creo que sea el método más adecuado para estrenarse con la ansiada victoria en Francia.

Otra cosa será, que acuda a Italia con la sola intención de preparar el Tour de Francia y no se exprima más de la cuenta, hecho que sí le permitiría presentarse en Julio en una condición óptima, aunque tampoco ha sido el proceder de la mayoría de los corredores más laureados en la carrera francesa. Recordemos que Alberto Contador bajó hasta el quinto puesto en el Tour de Francia en las dos ocasiones que ganó anteriormente el Giro de Italia. Vincenzo Nibali, último ganador del Giro, se clasificó en un discreto puesto 30º luego en el Tour. Alejandro Valverde pasó del pódium al sexto puesto; Rafa Majka del 5º al 27 en 2016; Pierre Rolland del 4º al 11º en 2014; Gilberto Simoni de su victoria en el Giro de 2003 al puesto 84 y una victoria de etapa en el Tour del mismo año, o del 3 puesto en los años 2004 y 2006 a los puestos 17º y 60º respectivamente; Paolo Salvodelli que, también, ganó el Giro de Italia en 2005 al puesto 25 y victoria de etapa en el Tour de Francia.

En cambio, como hemos apuntado anteriormente, aquellos que aún habiendo corrido el Giro no disputaron la General obtuvieron luego mejores resultados en el Tour de Francia.

Los casos de Carlos Sastre e Iván Basso lo ilustran muy bien. El español fue el 43 en el Giro de 2006 y luego 4º en el Tour, o pasó del 38º del Giro al 10º del Tour en 2002. El italiano fue 28º en 2005 y más tarde segundo en el Tour de Francia. Y así se podrían facilitar más datos que demuestran que la idea de disputar, de disputar, el Giro de Italia para luego rendir en las mejores condiciones en el Tour de Francia es una idea descabellada. Eso sí, a lo mejor, pretende ganar, de nuevo, el Giro y luego verlas venir en el Tour. En ese caso, que le quiten lo bailao!

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