Huyendo del esprint

De los tres esprint que se preveían para el comienzo de este Giro de Italia, solo ha habido uno, lo que indica claramente las dificultades que conlleva asegurarse un final en pelotón, que aunque parezca fácil tiene numerosos problemas no siempre solventados correctamente.

 

El primer día fue el austríaco Lukas Postlberger quien evitó una llegada masiva precisamente cuando su función era asegurarla para que la pudiera rematar su esprinter Sam Bennet, muy bajo de forma dicho sea de paso. Pero, de repente, ocurrió lo que nadie preveía. Un par de curvas bien negociadas por un corredor supuestamente sin muchas virtudes, y un nefasto trabajo por otros de similares características en el pelotón le permitió obtener una distancia que pudo mantener gracias a un pundonor y una fuerza desconocidas en él. El pelotón no tuvo ni la agilidad técnica, ni la visión táctica ni la fortaleza de otras ocasiones para ejercer una ley que normalmente impone por decreto. Esas fueron las claves de la primera sorpresa del Giro de centenario.

 

El domingo fue el viento de costado y el buen provecho que sacó del mismo el Quick-Step lo que impidió un esprint masivo. El equipo de Lefevre fue el más astuto, mejor coordinado y más concentrado cuando se cambió de dirección. El único que ejecutó la teoría del abanico con precisión. Seguro que el hecho de que todos los hombres de la general estuvieran juntos en el pelotón también tuvo su peso para que Gaviria pudiera presentar sus credenciales por primera vez en una vuelta grande.

Por tanto, el único día en el que se han podido lucir los esprinters fue en la segunda etapa, que a priori era muy indicada para la escapada (3.000 metros de desnivel) pero el viento de frente frenó a los ciclistas y sus intentos de luchar en vano. Ganó Greipel, apodado el Gorila, que con la musculatura que tiene no puede ser otra cosa que un esprinter puro. Su corpulencia se asemeja más a un culturista que a un ciclista. Greipel logró su séptima victoria en el Giro de Italia, su 22ª en las tres grandes, que pese a no ser suficiente para entrar en los libros de datos históricos si tuvo un hecho destacable. En las 12 últimas vueltas grandes consecutivas que ha disputado ha logrado vencer al menos una etapa, un logro sólo superado por Bernard Hinault con 13, y como no, por Eddy Merckx con 14.

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