Aclimatación Para Evitar Patologías: Mal Agudo De Montaña (Mam)

La mala adaptación a la altura suele acarrear patologías y problemas funcionales. Por ello, realizar una adecuada aclimatación previene a los montañeros de sufrir problemas de salud irreversibles.

El hecho de que las estancias en altitud aumentan los niveles de hemoglobina y hematocrito puede provocar condiciones patológicas por el exceso de células sanguíneas. Por tanto, las posibles respuestas hematológicas que suceden al ascender a grandes altitudes han sido investigadas con el objetivo de obtener mayor información y diseñar propuestas de aclimatación para montañeros y personas que residen en lugares por encima del nivel del mar (León-Velarde et al., 2005).

Los ascensos rápidos sin previa aclimatación pueden desencadenar el Mal Agudo de Montaña (MAM). El MAM puede provocar en las personas patologías tan graves como cefalea, anorexia, insomnio, apatía, fatiga crónica, molestias digestivas, náuseas, mareos y vértigo. Para evitar esto se considera que entre 4 y 7 días de aclimatación previa son necesarios antes de subir a 3.000m de altitud (Hacket y Roach, 2005).

Por lo general, el MAM se desencadena tras 6-12 horas de haber estado expuesto a altitudes demasiado altas para el organismo, llegando al punto más crítico a las 24h de la exposición. Aunque la altura a la que se experimenta el MAM varía dependiendo de las características de cada individuo, los 3.000 metros de altura podrían considerarse el primer punto crítico para poder desarrollar la enfermedad. Por esta razón, es de gran interés para cualquier turista, persona que trabaja en altitudes elevadas o deportistas/alpinistas que desarrollan su actividad por encima de los 3.000 metros desarrollar estrategias de prevención. (Urdampilleta, 2015).

Burtscher et al. (2008) llevaron a cabo un estudio en torno a la predicción de la susceptibilidad de padecer el MAM y analizaron otros estudios publicados para comparar los resultados. Tras analizar 16 estudios sobre exposiciones a la hipoxia de corta duración mediante simuladores, se extrajo que en la mayoría de ellos se midieron las diferentes respuestas ventilatorias y circulatorias tanto en reposo, como en ejercicio en normoxia e hipoxia, y que finalmente no se pudieron sacar conclusiones suficientemente claras. Por otro lado, en estudios en los que se utilizó la medición de la Saturación Arterial de Oxígeno (SaO2)después de las exposiciones hipóxicas se reveló la existencia de relación entre la SaO2 y la susceptibilidad de padecer el MAM. La saturación arterial de oxígeno (SaO2) tras 20-30 minutos de exponerse a una altitud simulada entre 2.300 y 4.200 metros es el valor más efectivo para comprobar dicha susceptibilidad, pudiendo comprobar cómo está respondiendo el cuerpo ante la falta de oxígeno. Por ello, se puede concluir que la utilidad de los pulsioxímetros para personas que se exponen a la hipoxia es de gran valía.

Fuente:

Burtscher, M., Szubski, C., & Faulhaber, M. (2008). Prediction of the susceptibility to AMS in simulated altitude. Sleep and Breathing12(2), 103-108.

Hackett, P. H., & Roach, R. C. (2004). High altitude cerebral edema. High altitude medicine & biology, 5(2), 136-146.

León-Velarde, F., Maggiorini, M., Reeves, J. T., Aldashev, A., Asmus, I., Bernardi, L., … & Zubieta-Calleja, G. (2005). Consensus statement on chronic and subacute high altitude diseasesHigh altitude medicine & biology6(2), 147-157.

Urdampilleta, A. (2015). Fisiología de la hipoxia y entrenamientos en altitud. Elikaesport Editorial.

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La exposición a la hipoxia en determinadas altitudes debe de estar supervisada por un profesional que conozca la materia.
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